Un error con fresas que enseñó prudencia
Gran rebaja, cajas brillantes, emoción; al llegar a casa, puntos blandos ocultos. Terminamos en mermelada apresurada. Desde entonces, practicamos tres gestos: revisar el fondo del envase, mover suavemente para detectar humedad, y comprar menos cuando el color luce demasiado perfecto. A veces, el mejor descuento es decir no y esperar otro día.